Hijo, escucha el consejo de Mi Espíritu como si fuera el consejo del amor mismo de una madre:
¡No, hijo mío! ¡No, niño mío! ¡Tú, mi primogénito, al que pedí con tanto anhelo!
…no entregues tu vigor a la seducción del mundo, líbrate de los abrazos de lo que pierde el honor de Mis hijos…
…no conviene a Mis príncipes el embriagarse, ni que abusen de cualquier cosa aunque la consideren legítima…
…porque al embriagarte podrías olvidarte de Mis leyes, y podrías violar los derechos de los pobres…
…se embriagan con el mundo los que van a morir, estos son los que están en tristeza y no tienen Mi alegría y Mi consuelo…
…estos son los que toman y se drogan con el mundo para olvidarse de su miseria, para no acordarse de su desgracia…
…tú, como Mi príncipe, abre la boca en favor del mudo, sostén la causa de todos los desamparados…
…abre tu boca en favor de los pobres y juzga a los afligidos con verdadera justicia… Jesús.
Confesión: Hoy declaro en nombre de Jesús que escucharé el consejo del Espíritu Santo… no cederé a cualquier cosa que trate de controlarme ya sea algo material o inmaterial… no me dejaré seducir por los cantos del mundo… no le daré mi honra… honra que al Señor le costó tanto ganar por mi… más bien ayudaré al débil y el que no tiene quien le ayude para que pueda salir de la prisión del pecado… Amén.
Referencia Bíblica: Proverbios 31:1-9
