Hijo,
mira qué amor tan singular ha tenido de ti el Padre: que no sólo te llama hijo de Dios, sino que realmente lo eres.
Por eso el mundo no te conoce, porque no Me conoció a Mí.
Amado, a pesar de que ya eres Mi hijo, no se ha manifestado todavía lo que serás; pero sabes que cuando Yo aparezca en Mi gloria, serás semejante a Mí, porque Me verás tal como Yo Soy.
Confesión: Daré gracias por el gran amor de Dios que me llama su hijo. Esperaré con gozo y consuelo el llegar a ser semejante a Él en su Gloria. Lo declaro en nombre de Jesús, Amén.
Referencia Bíblica: 1 Juan 3
