Hijo
así habla el Santo el Verdadero, el que guarda la llave de David: «…lo que abro, nadie puede cerrar, y lo que cierro, nadie puede abrir…
…sé lo que vales; he abierto ante ti una puerta que nadie podrá cerrar, pues, por pocas que sean tus fuerzas, has guardado mi palabra y no has renegado de Mí…
…voy a tomar a algunos de la congregación de satanás, de esos que se llaman de mi pueblo y no lo son, sino que mienten…
…Yo haré que vayan y se postren a tus pies, porque habrán visto que te amo…
…has guardado mis palabras, que ponen a prueba la constancia, pues yo te protegeré en la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero y que probará a los habitantes de la tierra…
…Vengo pronto. Mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate la corona…
…si vences te pondré como columna en Mi Templo, de donde nadie te sacará. Grabaré en ti Mi nombre y el nombre de la ciudad que baja del cielo, la nueva Jerusalén que viene de Mí, y mi nombre nuevo…
…para quien sea este mensaje, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias…» Jesús
Confesión: Hoy acepto de Dios esa puerta abierta que no se puede cerrar… recibo del Señor las fuerzas para seguir adelante… continuaré guardando las Palabras de Cristo… mantendré con firmeza lo poco o mucho de Dios que tengo… no dejaré que otro tome mi recompensa… lo declaro en nombre de Jesús, Amén.
Referencia Bíblica: Apocalipsis Capítulo 3
