Hijo, ¡Yo veo cuántos son tus adversarios y veo cuántos son los que se alzan contra ti…!
…veo cuándo te dicen: «¡Ya no tienes en Dios salvación!»
…más Yo, tu Señor, Soy tu escudo…
…Yo Soy tu gloria y el que levanta tu cabeza…
…tan pronto como Me llamaste, Te respondo desde Mi monte santo…
…tú te puedes acostar y dormir tranquilo y te puedes levantar: porque Yo te sostengo…
…no temas al pueblo que te rodea que por todas partes te amenaza…
¡Yo te levanto! ¡Yo te salvo!
Yo impediré a tus enemigos y les pondré un alto y a los malvados les frenaré en sus caras…
La salvación viene de Mí y Mi bendición llegará sobre Mi pueblo… Jesús.
Confesión: Hoy declaro que espero la salvación del Señor en mi vida… no prestaré atención al enemigo cuando me susurra:» El Señor no te escucha…» Tú, ¡Oh Cristo! Eres mi escudo que me protege y me cubre del mal… Tú me sostienes y me ayudas, me levantarás y no me dejarás caer… descansaré y dormiré tranquilo porque Tú me guardas… lo declaro en nombre de Jesús, Amén.
Referencia Bíblica: Salmo Capítulo 3
