Hijo, no seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo…
…no seas egoísta con el que tienes cerca, sé generoso y no trates que todo te favorezca a ti…
…no menosprecies al extranjero y al que se ve diferente de ti…
…respeta a tu padre y a tu madre si los tienes, sino los tienes respeta su memoria…no importa lo bueno o lo malo que hayan sido, ellos te dieron la vida…
…respeta y honra a los que consideras tus padres…
…no pongas tu total confianza y devoción en nada ni en nadie… solo confía totalmente en Mí…
…no temas a nada ni a nadie con el temor reverente que solo me debes a Mí…
…no hurtes, no mientas, ni engañes…
…no uses Mi Nombre de manera incorrecta o para tu beneficio carnal…
…no oprimas ni despojes a tu prójimo. No especules con el salario de tu trabajador…
…de ninguna manera te aproveches del que es menos capaz o más débil que tú, ni le pondrás obstáculos…
…no dictarás sentencias injustas. No favorecerás al pobre contra el rico injustamente, tampoco te inclinarás ante el rico, sino que juzgarás con justicia a tu prójimo…
…no calumniarás a tu prójimo ni buscarás medios legales para hacerlo desaparecer…
…no odies en tu corazón a tu hermano; pero corrígelo, no sea que te hagas cómplice de sus faltas…
…cuídate de mezclar diferentes especies de animales y de mezclar diferentes clases de grano (cuídate del uso indiscriminado de los transgénicos)… Jesús
Confesión: Hoy declaro que no seré vengativo con nadie ni le guardaré rencor… no seré egoísta con los cercanos ni trataré de que todo siempre me favorezca… no menospreciaré a nadie especialmente a los extranjeros y a los que son diferentes a mí… respetaré a mis padres o a su memoria… no temeré a nadie más que a Dios… no mentiré, hurtaré ni codiciaré lo que no me pertenece… no hare favoritismos injustos cuando juzgue a las personas… lo declaro en nombre de Jesús, Amén.
Referencia Bíblica: Levítico Capítulo 19

Gracias amigos por los bellos mensajes que he recibido de Dios (por su intermedio) hasta el momento. Respecto a éste, SÍ, el odio y los deseos de venganza son los que están propiciando la situación actual del mundo en todas sus latitudes. Mientras no depongamos las armas del espiritu, nada podemos hacer. Como bien lo dice el Evangelio, «antes de presentar tu ofrenda, si tienes algo en contra de tu hermano, ve y reconciliate con él», solamente obrando asi, puede el mundo encontrar una salida, de lo contrario, todo es perdido.